Honduras llega a 48 horas después de las elecciones sin un presidente definido, debido al estrechísimo margen de 515 votos entre Nasry Asfura y Salvador Nasralla, con apenas 57 % de las actas escrutadas. La caída del sistema TREP y el colapso de la plataforma del CNE detuvieron el flujo de resultados, generando incertidumbre nacional. El CNE pidió calma y explicó que aún quedan actas por contingencia y que posteriormente se realizará un escrutinio especial.
La mínima diferencia ha provocado que ambos candidatos se declaren con posibilidades de triunfo, mientras el partido Libre exige el conteo del 100 % antes de reconocer un resultado. A esto se suma la presión internacional, que pide transparencia y vigilancia ante las denuncias por fallas en el sistema biométrico. Con desafíos urgentes en seguridad y economía, el país permanece a la espera de que el conteo final determine quién asumirá la Presidencia.

